Escocia – Road Trip – 2010

En 2007 los MACASH hicimos nuestro primer viaje juntos. Nuestro destino fue Grecia. Allí empezaron nuestras vicisitudes viajando en precario. Un presupuesto ajustado que nos permitió sin embargo alquilar un pequeño coche pero sin el lujo de disponer de aire acondicionado. Recorrimos parte del Peloponeso y la isla de Creta.

Este viaje del que no tenemos recuerdos a modo de vídeo marcaron un antes y un después en los viajes de los MACASH. Como es bien sabido, yo tolero muy bien el calor… Especialmente a 38 grados centígrados en un coche diminuto de color negro y sin aire acondicionado.

Después de este viaje decidimos, de mutuo acuerdo, viajar a países menos cálidos durante las vacaciones. Yo por no resistir el calor, y Marta por no resistir a Albert cuando tiene calor.

En 2010 empezamos un «road trip» que nos llevó a visitar Escocia en otro diminuto coche, pero en el que no necesitamos en ningún momento el aire acondicionado.

A día de hoy Escocia sigue siendo unos de nuestros lugares favoritos y en el que más hemos experimentado la sensación de soledad, incluso por delante de países como Islandia, Canadá o Australia. Interminables prados y acantilados en un viaje de más de mil millas por el lado incorrecto de la calzada. Desde Glasgow a Inverness pasando por Banff y Aberdeen. Las islas Orkney, la isla de Skye o la maravillosa Edimburgo (Edinbraaaa!!). Una tierra fascinante y unas gentes de lo más interesante. Pubs con música en directo y dónde te puedes encontrar grandes filósofos de barra como mi amigo Will, que ofreciéndome de su whiskey me dijo:Life’s short man! Life’s short! Cuánta razón mi amigo Will! Cuánta razón.

 

Sin dudarlo no tardamos en zambullirnos, a veces literalmente, en la filosofía del pueblo escocés. Así que regamos a menudo nuestras gargantas con sus pócimas de druidas, una gran variedad de pintas de cerveza y el oro líquido de las destilerías de whiskey que abundan en los valles («glens») de las tierras celtas.

Aquí forjamos uno de nuestros postulados básicos de nuestra filosofía particular.Quizás fruto del enamoramiento etílico que me produjo el que es desde entonces uno de mis licores preferidos, el The Glenlivet 15.

O de manera más elaborada:Aquí podéis ver algunas de las fotografías.

Aye, aye Scotland!

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