Tailandia – Galería

Cuando leímos todos los blogs de mochileros encontramos los mismos consejos sobre Tailandia y especialmente sobre Bangkok.

Alojarse en la zona de Khao San Road, comer los insectos en palos, ver los combates de Muay Thai, hacerse unos masajes, comprar tecnología barata, hacerse ropa a medida, visitar sus templos, comer pad thai, tomarse un cocktail en la terraza de uno de sus rascacielos y pasearse en una barca Long Tail por el rio Chaopraya.

De todo esto sólo hicimos lo de visitar los templos y comer algún Pad Thai. Hicimos realidad pues una de las expresiones populares de los tailandeses:

Al llegar al aeropuerto nos sorprendió lo bien organizado que tenían el servicio de taxis, como si de una plataforma de lanzamiento se tratará. Nos comunicamos en inglés, aunque tenemos que decir que el inglés que hablan muchos de los tailandeses es, como mínimo, curioso. Ya nos dijeron que según que barrios y direcciones no la encuentran ni los propios taxistas. Le dimos la nuestra (135/1 Prachathipatai Rd, Ban Phan Thom, Phra Nakhon, Bangkok 10200, Tailandia) y evidentemente no tenía ni idea. El propio taxista llamó al hotel para que le dieran las indicaciones para poder llegar.

Nos alojamos en una guesthouse llamada Once in Bangkok, un poco alejada del bullicio del gueto mochilero. Allí Marta se encontró mal los primeros días a causa de una cena en Khao San Road y sus problemas con la regla. Decidimos tomarlo con calma y comimos lo más sano posible por el barrio dónde estaba el alojamiento. Vimos que sería difícil lo de comer sano! Todo estaba muy bueno pero la mayoría era a base de comida frita y picante. Por suerte para Marta si una cosa había de sobras era el arroz blanco.

Cuando visitamos Khao San Road estuvimos muy orgullosos de estar en el barrio que estábamos. Pese a que nuestra guesthouse estaba a unos 700 metros de la zona mochilera era como la noche y el día. Pasear por nuestro barrio te permitía ver la gente viviendo en sus casas y manteniendo sus negocios, sin embargo la zona turística de backpackers era un caos (deberían llamarla Caos An Road). Miles de blanquitos por todos lados bebiendo cervezas, chupitos, gritando y con la música a toda pastilla en los miles de bares que pueblan la calle. Tenderetes de insectos para comer, vendedores paquistaníes de trajes a medida, venta de pulseras, gorros tailandeses y centenares de masajistas de pies en medio de la calle.

Un día cenamos allí, y no más. Ya no teníamos edad para estar en un sitio dónde la fiesta no termina nunca, aunque pensamos que diez años antes y en viaje de amigos, habríamos acabado como los de Hangover 2!

Los días siguientes los pasamos recorriendo algunos de los templos, pero tampoco nos queríamos volver locos, no habíamos venido a coleccionar monumentos, sino a intentar vivir cada país. Visitamos el Palacio Real, una locura de espacio para recorrer y que sinceramente por lo que pagas preferimos el del Wat Pho (el famoso del Buda Reclinado). Pudimos recrear algunas fotos del pasado de Marta!

 

El templo del amanecer, el Wat Arun estaba con todo el exterior en obras y realmente lo mejor del palacio es precisamente verlo paseando desde el río en una de sus barcas.

Por supuesto no hicimos la turistada de ofrecer a los Budas flores de Loto, incienso y láminas de oro.

En lugar de coger el long tail para recorrer el Chaopraya utilizamos las barcazas que utilizan de líneas de transporte, mismas vistas por 60 bahts (1,5€) los dos juntos. Aunque echamos de menos profundizar en los pequeños canales que dan al río principal.

Los días siguientes visitamos otras zonas de la ciudad como el mercado de Chatuchak, una locura de sitio dónde se vende absolutamente de todo, desde ropa barata, comida o obras de artistas locales. La mejor manera de llegar es bajarse en la parada de Mo Chit del BTS.

Cerca del mercado también se encuentra el Channel 7, un estudio de televisión dónde se pueden ver combates de Muay Thai en vivo y en directo. Nosotros no pudimos asistir ya que sólo hay combates los domingos a las 12:45. Si tuviéramos que elegir entre uno de los sitios que dan combates seria este, ya que a parte de gratuito es dónde tienen los combates profesionales. También hay combates en el MBK Center, el Lumphini Stadium y el Ratchadamnoen Stadium, en ellos se dan varios combates en diferentes días y los precios rondan entre los 35 y los 70 dólares americanos. Esta es la manera de llegar:

 

Visitamos ChinaTown, en concreto las calles de Sampheng Market con Yaowarat. Allí la vida no para, ni por el comercio ni por los restaurantes ambulantes que invaden las calles con mesas y sillas al lado de los coches. Durante el día se pueden ver centenares de joyerías y tiendas de mayoristas, por la noche el caos sigue en los tenderetes que cocinan pato asado, arroces, cangrejos y pescados.

El Mercado de las Flores es también un lugar inmenso dónde se puede ver como se hacen las guirnaldas que se compran para regalar a Buda.

Como nuestra intención no era el shopping aprovechamos los centros comerciales para darnos una pequeña alegría con sus aires acondicionados, aunque los más potentes de la ciudad deben estar concentrados en los 7 eleven, la cadena de supermercados estrella en Bangkok y refugios del calor húmedo de la ciudad. De los centros comerciales el que más nos gustó fue el Terminal 21, un Mall ambientando como un aeropuerto con diferentes ciudades del mundo por planta. Resulta curioso que a la entrada te reciba un guarda de seguridad vestido de piloto de aerolíneas o de marino.

Como estuvimos varias veces en Bangkok, ya que desde allí viajamos a Kho Chang, Vietnam, Camboya y volvimos desde Laos, decidimos no hacer tanta vida de turista e ir alojándonos en diferentes zonas. En los centros comerciales aprovechamos para ir al cine, toda una experiencia en Tailandia! Antes de empezar cada película ponen un video del monarca de Tailandia, Bhumibol Adulyadej. Todo el mundo se pone en pie mientras suena el himno y se muestran fotografías del rey realizando proezas para su país. Y ya sabéis:

Especialmente porque es pena severa de cárcel faltar al respeto al rey, y no levantarse es una de ellas, pueden ser de 3 a 15 años de cárcel. Si queréis saber algo más de este monarca os recomiendo os leáis este artículo publicado en la Vanguardia.

Otra cosa que aprendimos después de la aventura de renovar el pasaporte es que en las zonas de oficinas, acostumbran a tener grandes mercados de comida con tenderetes que preparan todo tipo de comidas, barato y recomendable, eso sí, sólo en días laborables.

En Tailandia también visitamos la isla de Koh Chang. Dónde simplemente decidimos relajarnos y trabajar en los proyectos de websites y marketing que teníamos abiertos. Pese a que a veces las conexiones no eran muy buenas conseguimos trabajar en un lugar paradisíaco y que nos salió muy económico, el Elephant Bay Resort. Allí conocimos a Eveline y a Samir que se encargaban de tener todo el Resort organizado. Allí pudimos hacer una práctica de buceo en la piscina, campeonatos de billar, y acabamos con un grupo de locos llegados de todo el mundo jugando a juegos de beber con cartas. Memorable la regla en que dos jovencitos que no conocían la canción de Roxanne de The Police tenían que beber cada vez que se escuchaba las palabras Roxanne o Red Light en la canción.

Nos hubiéramos quedado más en la isla y habríamos hecho submarinismo, pero lamentablemente como ya sabéis tuvimos que volver a Bangkok para empezar la aventura del pasaporte!

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